Desde tiempos remotos, la hemolacria o haemolacria, conocida como lágrimas de sangre, ha causado interés y controversia, dando lugar a distintas creencias vinculadas con presagios y señales religiosas, pero también a numerosos estudios y avances médicos, avances que han hecho posible conocer sus causas, características y sus diversos tratamientos.
A continuación, le contamos todo lo que debe saber sobre este padecimiento, que, aunque no es una enfermedad común, puede afectar tanto a hombres como mujeres en cualquier parte del mundo, de forma repentina o asociada a otras causas y enfermedades.
¿Qué es la hemolacria?
La hemolacria es una condición física bastante rara, que se caracteriza por la producción de lágrimas teñidas de color rojo, debido a la presencia anormal de sangre en su composición.
Estas lágrimas pueden aparecer de forma repentina, no necesariamente cuando se llora por alguna razón y la intensidad de su color puede variar según la cantidad de sangre contenida en las lágrimas.
¿Cuáles son los síntomas de la hemolacria?
Dependiendo de la cantidad de sangre presente en las lágrimas, su color podría ir desde un ligero tono rosa a un rojo intenso, como si de sangre pura se tratase, causando alarma en quien padece esta condición.
La hemolacria también puede aparecer acompañada de otros síntomas como dolor de cabeza, sangrado nasal e incluso presencia de sangre que mana desde los oídos o a través del cuero cabelludo, de forma similar a quienes padecen hematidrosis, una condición bastante rara que hace que quienes la padecen, suden sangre.
Conozca las causas de la hemolacria
Llorar lágrimas de sangre puede tener diversas causas y también puede ser un indicativo de otras enfermedades o trastornos. A continuación, le contamos las principales causas de la hemolacria, aunque es posible que en algunos casos la causa no pueda ser determinada.
Traumatismos
Una de las principales causas de la presencia de sangre en las lágrimas, son los traumatismos. Los golpes y heridas, al igual que la presencia de cuerpos extraños en el ojo, pueden causar daños en el tejido conjuntivo y provocar hemolacria, generalmente acompañada de ardor y fuerte dolor en el ojo.
Origen bacteriano
Factores locales, ciertas condiciones ambientales y algunos trastornos como la conjuntivitis bacteriana, pueden causar lágrimas de sangre. La inflamación causada por algunas bacterias es una de las principales causas de esta rara condición.
Origen hormonal
En algunas mujeres fértiles, ciertos desequilibrios hormonales podrían llegar a producir hemolacria. En algunos casos, la hemolacria aparece asociada a la menstruación vicariante, que es una condición que se presenta cuando el flujo menstrual está suplementado por órganos distintos a la vulva.
Cuando una mujer padece menstruación vicariante puede sangrar por la boca, los oídos, pezones e incluso por los ojos.
Fotofobia
La intolerancia anormal a la luz, frecuente en la mayoría de las personas con albinismo o la fotofobia causada por trastornos en el ojo o en el sistema nervioso, pueden llegar a romper los vasos sanguíneos que se encuentran en el lagrimal y producir hemolacria.
Como efecto secundario de algunos medicamentos
Se ha determinado que algunos medicamentos como la heparina o la acetilcolina pueden estar relacionados con la aparición de lágrimas de sangre, aunque este efecto es muy poco frecuente.
Como indicativo de otras enfermedades
La hemolacria puede aparecer asociada a distintas enfermedades, como por ejemplo, algunas enfermedades sistémicas como la anemia o la ictericia, o también podría estar relacionada con la aparición de tumores en el lagrimal.
La hemolacria también podría ser causada por hipertensión arterial severa o por algunos trastornos psiquiátricos, aunque estos casos son poco comunes.
Otras enfermedades como los trastornos vasculares, las enfermedades hematológicas y la conjuntivitis severa o grave, también pueden causar la aparición de lágrimas de sangre.
¿La hemolacria tiene cura? ¿Qué hacer en caso de llorar sangre?
En caso de llorar sangre, lo primero que debe hacer es no alarmarse y acudir a un especialista, ya que el primer paso para tratar la hemolacria, es realizar un diagnóstico detallado de la sintomatología y de las causas que están provocando dicha condición.
En la mayoría de los casos, la hemolacria en sí misma no produce ningún tipo de complicaciones y es posible lograr que la condición desaparezca totalmente.
¿En qué consiste el diagnóstico de la hemolacria?
Ante un caso de hemolacria, el especialista atenderá inmediatamente sus síntomas, que podrían incluir ardor o dolor fuerte en los ojos, y realizará una serie de estudios para identificar el origen de la aparición de lágrimas de sangre.
Cuando un paciente presenta lágrimas de sangre, lo común es realizar distintas pruebas para ir descartando posibles causas, iniciando por la búsqueda de cuerpos extraños dentro del ojo, traumatismos o heridas.
¿Es posible que la causa no pueda ser identificada?
Es posible que, a pesar de las distintas pruebas médicas realizadas, no sea posible detectar las causas que están produciendo el sangrado, sin embargo, aún en estos casos es posible tratar la afección y lograr que las lágrimas de sangre desaparezcan por completo.
¿Cuál es el tratamiento indicado para curar la hemolacria?
Una vez que ha sido identificada la causa de la aparición de sangre en las lágrimas, el especialista podrá indicar un tratamiento adecuado para lograr su remisión completa.
Si el origen de las lágrimas de sangre está relacionado con infecciones bacterianas, el especialista podrá recetar fármacos y antibióticos, mientras que, si están relacionadas con procesos inflamatorios, podrá recetar medicamentos para reducir la inflamación de forma rápida y efectiva, mejorando así los síntomas hasta lograr su desaparición.
Por otro lado, si las lágrimas de sangre están relacionadas con endometriosis o con menstruación de tipo vicariante, el especialista podrá indicar terapia hormonal para el tratamiento de la hemolacria.
Cuando las lágrimas de sangre aparecen de forma espontánea y no es posible identificar su origen, de igual forma el especialista le recetará un tratamiento para atender los síntomas.
Cuando la hemolacria es de tipo idiopática, es decir, que su origen es desconocido y aparece de forma espontánea, generalmente desaparece de la misma forma, sin que tenga lugar ningún tipo de complicación relacionada.
Casos que requieren especial atención médica
Aunque la hemolacria es una condición muy poco común y generalmente no se presentan ningún tipo de complicaciones asociadas a ella, existen algunos casos en los que el sangrado resulta excesivo y pueden presentarse coagulopatías.
Este tipo de complicaciones deberán ser atendidas de forma inmediata y urgente por un médico especialista, por el riesgo que conlleva la pérdida excesiva de sangre.
De igual forma, existen casos en los que es necesario recurrir a la cirugía, generalmente cuando las lágrimas de sangre son causadas por la presencia de uno o más tumores en el lagrimal.
Algunos mitos y creencias relacionadas con las lágrimas de sangre
Como la mayoría de los fenómenos poco comunes, la hemolacria ha despertado el interés y la curiosidad a lo largo de la historia, por lo que son muchos los mitos y creencias que se han tejido alrededor de esta condición.
Una de las creencias más comunes relaciona el hecho de llorar lágrimas de sangre con malos augurios o presagios. Esta creencia promovida por algunas iglesias y religiones señala que la presencia de lágrimas de sangre es un símbolo de que algo maligno o siniestro acecha a quien la padece o a quienes le rodean.
Por otra parte, algunas culturas han relacionado la hemolacria con seres mitológicos como los vampiros y otras criaturas generalmente oscuras y siniestras o con símbolos de extrema tristeza, ira o venganza.
Hoy en día, gracias a los avances médicos sabemos que llorar lágrimas de sangre es sólo un trastorno del sistema lagrimal que puede presentarse en hombres y mujeres de cualquier edad.
La hemolacria, aunque es una enfermedad bastante rara y poco común, sólo indica que quien la padece presenta un mal funcionamiento en el aparato lagrimal, causado por algún traumatismo o por alguna condición física o psiquiátrica particular.
